Golf en invierno

golf.shadow.image1_Con la llegada del invierno, las condiciones naturales para la práctica de golf se endurecen. Se añade un enemigo más a la dificultad del campo: el frío.
En invierno resulta incómodo practicar el golf, pues aumentan sus inconvenientes y también aumenta el riesgo de sufrir lesiones y enfermedades. Las condiciones del campo no suelen ayudar; la indumentaria que usamos, aunque puede ser cómoda, resulta engorrosa; la técnica y estrategia suelen variar, y nuestro cuerpo nos pide poner la musculatura más “a punto”. El calentamiento es fundamental e imprescindible bajo estas condiciones atmosféricas, pues debe ser más intenso que en otras épocas del año y debemos considerarlo como una parte más del propio juego. Un músculo frío rinde menos, trabaja peor y está expuesto a sufrir más lesiones.

La exposición al frío provoca una pérdida de calor a través de la piel, lo que nos obliga a llevar una vestimenta adecuada cuya principal finalidad es aislarnos del frío. Para vencer lo incómodo y desagradable de jugar con frío debemos llevar una indumentaria adecuada y lo suficientemente flexible para que no nos limite el movimiento.
Para la ropa del cuerpo es aconsejable seguir la teoría de la “cebolla”, es decir, muchas capas de ropa delgadas. El objetivo debe ser buscar unas prendas que no dejen pasar el frío, pero que no nos hagan sudar. La camiseta interior, que está más pegada al cuerpo, debería ser térmica, fabricada con materiales técnicos que la hagan más ligera y nos mantenga secos y calientes. El jersey, de manga larga, no es un aspecto demasiado importante, sino que va a gusto del propio jugador. El jersey de abrigo es una pieza importante a tener en cuenta y debe cumplir la misión de ser aislante. La lana y el algodón no transpiran, absorben y mantienen la humedad, y con ello la sensación de frío. Los cortavientos son otra alternativa para los días de viento, donde aumenta la sensación térmica de frío. No debemos olvidar llevar un traje de agua en nuestra bolsa.

Respecto a los calcetines, en invierno se recomienda un material térmico para mantener los pies secos y calientes. El zapato deber ser de piel y con la suela rígida y gruesa, deben ser impermeables y permitir la transpiración. Por ello se aconseja que tenga un sistema de membrana, tipo gore-tex.

Con el frío, los vasos sanguíneos de la piel de la partes acras (nariz, orejas y manos), se constriñen y disminuye el flujo sanguíneo volviéndose la piel pálida, fría y dolorosa. Por este motivo, debemos contemplar la posibilidad de protegernos con gorros que nos tapen las orejas y guantes en las dos manos. Para proteger las orejas y la columna cervical, no está de más llevar una braga de cuello.

En invierno es aconsejable la ingesta periódica de vitamina C, dado que ayuda a prevenir los resfriados y retrasa la aparición de la fatiga en los deportistas. Una buena opción para rehidratarnos después del ejercicio es tomarnos un zumo de naranja.
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En esta época los campos suelen reblandecerse y en ocasiones se embarran. La tierra húmeda y el barro hacen que el suelo se vuelva más resbaladizo, lo que obliga a que los pies estén bien firmes en el suelo al andar y al realizar el swing. Debemos revisar el estado de los tacos de nuestros zapatos. Si se encuentran en malas condiciones, perderán agarre y es fácil desequilibrarse e incluso caerse. Podemos sufrir un esguince o un incluso una fractura de tobillo. La hierba húmeda es muy resbaladiza y puede ser causa de caídas. Durante el transcurso del partido, debemos vigilar una posible acumulación de tierra o hierba en la suelas que puede anular su función. Del estado de los tacos depende nuestro equilibrio y agarre a la hierba. Estudios realizados sobre materiales ponen de manifiesto que los tacos deberían cambiarse cada 20 partidos, y que cada 40 pierden toda su eficacia.

Josep María Florista Izquierdo

Especialista en Traumatologia i Cirurgia Ortopèdica

Diplomat en Medicina de l’Esport